El Budismo y el concepto de Dios

Resultado de imagen para budismo y masoneriaTrabajo expuesto el 12 de Abril del 2007 Por  Daniel Ágreda Sánchez
B:. y R:. L:. S:. Delta Nº 77 – Tomado de http://granbiblioteca.blogspot.com.co

¡Todos ustedes llegarán a ser Budas!
Shakamuni Buda.

Hace 2600 años, un hombre sembró la semilla de la que ha sido calificada como la más inaprensible de las religiones, una filosofía sui generis esparcida desde un pequeño territorio, ocupado entonces por una tribu asiática, hacia todas partes del mundo, fascinando a casi todas las personas que han tenido contacto con ella a lo largo de la historia.

Ese hombre era Siddharta Gautama.[1] Su enseñanza, el budismo. El lugar, el sur del Himalaya, actual territorio nepalí, en plena época de decadencia del poderío brahmánico.

I ¿Quién fue Buda?

Siddharta Gautama nació aproximadamente entre los años 624 y 560 a.C.[2] La leyenda y la historia dicen de él que fue un príncipe de la tribu Shakya, gobernada por el rey Shuddhodana Gautama, y que pasó su infancia y juventud rodeado de lujos y comodidades.[3]

Se sabe que la familia Gautama no perteneció a la casta superior de los brahmanes, estudiosa de la metafísica y de la religión, sino a la casta de los guerreros, inferior en rango, fortuna económica e instrucción.[4] Leyenda o historia, lo cierto es que Siddharta abandonó la vida que estaba predestinada para él, sea la del príncipe o la del guerrero, luego de experimentar en una misma noche cuatro encuentros decisivos: en un viaje fuera de su palacio se encontró con un anciano abandonado, con un enfermo, con un cortejo funerario y, por último, con un asceta que había dejado todo para alcanzar la liberación.[5]
Observando a estas cuatro personas, Siddharta Gautama comprendió que debía adentrarse en las causas del sufrimiento humano y del deterioro de su salud y posterior muerte. Es así que a los 29 años de edad, Siddharta lo abandonó todo: a sus padres, sus sirvientes, las prerrogativas de su casta, a su esposa y a su hijo.[6] Buscó primero en las más duras prácticas ascéticas, luego en los métodos más extremos de meditación, convenciéndose de que ninguno de ellos le serviría para alcanzar la iluminación.

Visitó luego el país de Magadha, cuyas prácticas increíblemente intensas eran conocidas en toda la región, y se dedicó a realizarlas aun de manera más intensa de lo normal, siendo conocido que nadie ha practicado ejercicios tan severos como los que practicara Siddharta Gautama, suspendiendo mediante el yoga todas sus funciones vitales hasta llegar a los confines de la muerte.

Pero lo único que consiguió fue debilitar su salud y depender de sus seguidores para continuar con sus prácticas. Incapaz de valerse por sí mismo y al borde de la muerte, una mujer le ofreció comida. Siddharta recibió el alimento de las manos de esta mujer, provocando el rechazo entre sus discípulos y el inmediato abandono de estos.

Siddharta se recuperó y arrojó el tazón con el que recibió el alimento a un río, cuya corriente remontó hasta llegar a una caverna donde se encontraban los tazones que los Budas de eras anteriores habían arrojado de la misma manera: Siddharta estaba a punto de ingresar al camino correcto hacia la iluminación, tal como otros innumerables Budas lo hicieron en el pasado y lo harán en el futuro.[7]

Aún convaleciente, prosiguió en sus practicas meditativas y ascéticas, estableciendo horarios para el descanso y la comida, tomando conciencia del sin sentido que significaba debilitarse físicamente y depender de los demás para alcanzar su propia liberación.

Habiendo encontrado el equilibrio físico, ahora el mundo intangible le mostró que no sería un camino fácil el que había decidido recorrer. Sobre todo porque, según la creencia de aquella época, los dioses y otros seres que gobiernan el mundo intangible perderían sus poderes si la humanidad llega a comprender la esencia misma de la vida y de la muerte.

Es entonces que los dioses y demonios, comandados por Mara[8], tientan al futuro Buda una y otra vez, sin conseguir doblegar su decisión. Una noche, Siddharta recordó todas sus existencias anteriores, vio las existencias pasadas y futuras de todos los seres vivos, entendió la ley de causa y efecto y comprendió los medios para ponerle fin a la rueda de karmas[9] y acceder a la liberación. Es así como se convierte en Buda a la edad de 35 años.

Pero este esfuerzo no tendría sentido si, al haber alcanzado la iluminación, Buda hubiese consagrado el resto de su vida a disfrutar de la felicidad para sí mismo.

II ¿Qué es el Buda?

Un Buda es aquel que ha despertado y que enseña a los demás cómo alcanzar este estado de liberación.

Los budistas actuales se refieren al Buda histórico como un filósofo, el descubridor de la Ley Absoluta (Dharma) que se manifiesta constantemente a los seres vivos y que los envuelve sin que estos lo perciban. Tal como Isaac Newton, quien descubrió la ley de la gravedad observando lo evidente (que todas las cosas caen), el Buda fue el primero en sistematizar el Dharma.

Y lo hizo de una manera muy sencilla. Dijo que todo lo existente tiene un origen (una causa) así como los seres vivos provienen de otros seres vivos. Una consecuencia proviene de una causa, y esta causa es consecuencia de otra causa. Una acción, un pensamiento, una guerra, un dios, un demonio, un caballo, una doctrina, un ser humano, todo lo que existe (y lo que no) es consecuencia de una causa y la causa de una consecuencia.

Solo hay algo que siempre existió y que permanece inmutable. Se trata del Dharma, la Ley que rige el destino de todos los seres. El Dharma rige también el destino de todas las cosas fenoménicas, desde una piedra hasta una galaxia y el mismo universo. Rige el destino de dioses, demonios, ángeles y demás seres sin manifestación fenoménica. Rige la lógica de los pensamientos, las ideas, los sentimientos y las circunstancias. Rige todo lo que ha existido, lo que existe y lo que existirá, pero también lo que nunca ha sido ni será.

El Dharma lo rige absolutamente todo y al mismo tiempo es la manifestación de todo. Es decir, es el todo, su origen y cada una de sus partes.

Pero Shakamuni Buda[10] o Siddharta Gautama, el Buda histórico, no fue el primer Buda en alcanzar la Iluminación. Recordemos que el tazón en el que comió cuando estuvo a punto de fallecer, remontó la corriente del río hasta llegar a una caverna, donde ocupó un lugar junto con los tazones de los Budas de épocas pasadas.

Shakamuni es el Buda de nuestra época, el primer ser humano que alcanzó la iluminación. Pero hubo innumerables Budas antes y después de él.[11]

Porque el Buda es un estado de conciencia absoluta al que todos los seres vivos pueden llegar.

El Capítulo XII del “Sutra de la Flor de Loto del Maravilloso Dharma”, titulado “Devadatta”, versa sobre cómo una audiencia de maestros discutía sobre la imposibilidad de que cualquier persona pueda llegar a la iluminación. Para ejemplificarlo, escogieron a la persona que consideraban más baja entre las más bajas: una niña de ocho años perteneciente a una casta inferior. Su estatus social, su condición de mujer y de menor de edad aseguraban su ignorancia del asunto que se discutía. Sin embargo, y para consternación de todos los presentes, cuando le explicaron a la niña de qué se trataba la audiencia, la niña “penetró en todas las leyes en un instante”, dejando atónicos a todos sus “superiores”.[12]

La iluminación budista no tiene que ver con visiones maravillosas ni viajes donde el alma abandona el cuerpo. Las visiones descritas en los textos canónicos, incluyendo las del “Sutra de la Flor de Loto del Maravilloso Dharma”, son meras descripciones simbólicas de nuestra vida interior. El estado del Buda no tiene que ver con mantenerse suspendido en el espacio ni en el tiempo, ni con suspender las funciones vitales; tampoco está asociado a alejarse de los placeres de esta vida. Y aunque ciertamente todo esto pueda ayudar a llegar a él, no existe una relación vinculante entre unos y otros.

Por último, el estado del Buda no es el mismo para todas las personas que han llegado a la iluminación. Hay tantos estados de Buda como personas que puedan llegar a él. Son distintos y, sin embargo, son uno en el Dharma.

III Pero, ¿qué es el budismo?

“Budismo” es una palabra de origen occidental que no existe en los idiomas originales en que están escritos los libros canónicos (pali y sánscrito). Su equivalente más cercano en oriente es buddha-dharma, “las enseñanzas del Despierto acerca de la Ley natural.

Edward Conze, uno de los más reconocidos traductores ingleses de los textos budistas, señala que:

“(…) para el historiador actual, el budismo es un fenómeno que le exasperará en todo momento (…). No solo hay una ausencia casi absoluta de hechos comprobados sobre su historia en la India (…) sino que incluso las doctrinas le parecerán muy insatisfactorias e inasibles al historiador. Los budistas tienden a neutralizar cada afirmación por medio de una contra-afirmación, y la verdad no se halla escogiendo una, sino combinando ambas.”[13]

Tal vez sea más fácil definir qué no es el budismo, desligándolo de aquellos estereotipos que se han convertido en protagonistas de su definición.

El budismo no es la doctrina de la reencarnación.[14] Buda nunca habló de esta más que en sentido figurado, aprovechando que era el pensamiento generalizado de las masas: ¿de qué otra manera podría explicarse la ley de causa y efecto a la gente más sencilla si no es utilizando las ideas en las que cree ciegamente?

En la época de Shakamuni Buda, lo común era creer que la existencia actual solo era una más dentro de una rueda de muertes y nacimientos regulados por las buenas y malas acciones: según el comportamiento y los logros de la vida anterior se determina la presente, y los de esta determinarán a su vez la siguiente. El anhelo de las personas era dejar de renacer y liberarse, y por eso Buda adaptó sus explicaciones a los oídos de su gente.[15]

El budismo no es la doctrina de la impasibilidad. El Buda histórico solo pregonó la necesidad de no matar a ningún ser vivo; más allá de eso, solo instó a llevar una vida normal. Él mismo la llevó luego de alcanzar el estado de Buda, incluso su muerte es atribuida a una causa prosaica.[16] Habló de la no-violencia mas no del conformismo, siendo su prédica una arenga a la superación de las condiciones de vida de todos los seres vivos, ya sean estas materiales o espirituales.

El budismo, en realidad, tampoco es una doctrina.[17] El Buda no dio preceptos sino recomendaciones, siendo la más importante la que diera minutos antes de dejar esta existencia: “Hagan de ustedes mismos una luz. Confíen en ustedes mismos y no dependan de nadie. Hagan de sus propios enseñamientos su propia luz y confíen en ella, no dependan de ninguna doctrina. Tampoco me sigan a mí; simplemente sigan el Dharma”.[18]

Esto es tal vez el principal escollo para iniciarse en la práctica del budismo. En occidente aún tendemos a pensar en términos de “religiones correctas” o “doctrinas correctas”. El budismo parte de la premisa de que debe dudarse incluso de las enseñanzas del propio Buda, pues el que sigue a Buda ciegamente se ha alejado, de esta manera, de su enseñanza principal.

Occidente ve a las religiones sin credo oficial como amorales, acaso inmorales, volubles e indignas de confianza.[19] Ninguno de los libros canónicos del budismo predica doctrina alguna y, sin embargo, lo que se conoce como tal se ha derivado de estos textos.[20]

El budismo predica que las cosas están vacías, por lo tanto el budismo en sí también está vacío. Pero la vacuidad que pregona el budismo no es la inexistencia de las cosas: las cosas existen en el mundo fenoménico, pero lo que ve el hombre es sólo una ilusión.

Esto era muy difícil de entender (y de explicar) en la época de Shakamuni Buda, sin embargo la globalización del siglo XXI nos enseña, por ejemplo, que el color rojo significa peligro en gran parte del mundo occidental, mientras que en otras culturas puede ser el color de la inocencia y del bienestar. Siguiendo otro ejemplo, las personas pueden ver con asco una cucaracha, pero la cucaracha en sí misma está desprovista de todo sentido, tiene una existencia particular y no tiene la finalidad de existir para darles asco a las personas; ella vive independientemente de nosotros y tiene su propia misión en este mundo. Un arma en manos de un delincuente puede ayudar a cometer un homicidio, en manos de la policía puede ayudar a prevenir el crimen y en manos de un deportista cobra un sentido completamente distinto.

Buda no puso el énfasis de sus enseñanzas en creer sino en hacer. Vio la manera más sencilla de explicar el Dharma a las personas: si todo es causa de una consecuencia y consecuencia de una causa, ¿cómo la humanidad, que no puede comprender la profundidad de este hecho, puede llegar a la Verdad?

Los hombres y las mujeres tienen padres, y estos a su vez tienen padres que existieron porque también tuvieron padres, de la misma manera en que sus hijos tendrán hijos que a su vez tendrán hijos… Esto ha sido así desde siempre y sin embargo, como con la ley de la gravedad, todos conocían este flujo de vida, pero fue Buda quien lo “descubrió” para su pueblo.

Es así que el Buda parte de la relación causa-efecto más obvia para conducir a sus seguidores hacia significados más profundos. Es por eso que una de las prácticas más extendidas del budismo es el agradecimiento a los antepasados, realizado a partir de la lectura de algún Sutra o libro canónico (como el “El Sutra de la Flor de Loto del Maravilloso Dharma”) o con la repetición de un dharani[21] (como el “Namu Myô Hô Rengue Kyô”).[22]

Se ha mencionado que la reencarnación no es parte de las enseñanzas del Buda. Sin embargo, los budistas que creen en ella no dejan de ser budistas porque el mismo budismo, al afirmar que “cada quien debe recorrer su propio camino”, se permite muchísimas variantes.

Por ejemplo, una de las corrientes budistas más conocidas es la que proviene del Tíbet, la cual recoge muchos aspectos de religiones ancestrales ajenos al budismo, como las ruedas de oraciones, la noción de trasmigración de las almas, los mantras y la figura del Dalai Lama como líder. Con el tiempo, mantras, reencarnación, oraciones y el mismo Dalai Lama han sido asociados de manera inseparable con el budismo.

Sin embargo, la explicación de la popularidad del budismo tibetano responde a intereses políticos antes que a un interés espiritual por parte de occidente. Tras la invasión del Tíbet en 1950 por parte de China, y en plena Guerra Fría, defender al autoexiliado Dalai Lama equivalía a defender al mundo libre y de paso alertarnos de la “amenaza comunista”.

Se dice que hay tres grandes ramas del budismo en el mundo: el Theravāda, el Mahāyāna y el Tantrismo.[23] Sin embargo, quienes establecen estas y otras clasificaciones son personas ajenas a la práctica del budismo, porque al no tener una doctrina no puede ser clasificado por tendencias. En todo caso, puede decirse que hay tantas vertientes de budismo como budistas que lo practiquen.[24]

IV El budismo y el concepto de Dios

El budismo no es una religión, pues no cumple con los requisitos para serlo. No habla de Dios, ni de verdades reveladas por dioses a un profeta.[25] Podría decirse que la única verdad revelada es que no existe verdad revelada. El Buda histórico no fue otra cosa que un ser humano, pero un ser humano excepcional, el primero de nuestra era que alcanzó el estado de Buda.

El budismo no es una religión teísta, y la dificultad de comprender esta idea radica en que el término “religión” está asociado con la creencia en una divinidad. Para el budismo, el ser humano no puede ocuparse de la existencia de Dios porque es, simplemente, un ser humano. Y las muestras de la incapacidad humana para comprender la naturaleza de Dios son las sangrientas guerras que se desatan entre imperios y naciones para imponerse mutuamente sus creencias.

Una de las historias que utilizó Buda para responder a la pregunta de sus seguidores acerca de si Dios existía, y de si este determina el destino de los humanos o si nos dejaba al libre albedrío, es la del hombre herido por una flecha envenenada, quien en lugar de buscar una cura para el veneno pretende averiguar de dónde provino la flecha, quién la disparó, cómo la disparó, por qué la disparó… y muere preocupándose de cualquier otra cosa menos del problema más urgente.

Muchos ven al budismo como una filosofía extremadamente racional, que a diferencia de las filosofías propias de occidente, busca la verdad última de las cosas en un cuerpo teórico que incluye aspectos metafísicos y hechos que no pueden ser comprobados por los sentidos. Por si fuera poco, recomienda a sus seguidores descartar de plano todo tipo de especulación intelectual a favor de la experiencia de vida, siendo conscientes de que cualquier cosa que lleguen a experimentar estará distorsionada por la impureza de sus sentidos.

Pero no puede ser considerado solo como una filosofía, ya que si bien el Buda rechazó el dogmatismo y la fe ciega, también hizo un deslinde con los filósofos de su época al darle mayor importancia al valor de la experiencia personal.

En muchos aspectos, el budismo puede ser decepcionante al no brindar a sus seguidores una doctrina a la cual seguir, un Dios al cual adorar o la promesa de un paraíso después de la muerte. Dice que, en esta vida, solo llegando a la iluminación se puede conocer la naturaleza real de las cosas, y sin embargo se presume que dicha naturaleza es el Vacío.[26]

Sin embargo, el Buda sí dio recomendaciones puntuales y sistematizó alguna que otra idea para poder asirse mediante el entendimiento, sabiendo que era insuficiente, al camino correcto hacia la Verdad.

Luego de alcanzar la iluminación, en la ciudad de Benarés, el Buda pronunció para unos pocos un breve discurso que contenía las siguientes ideas o verdades fundamentales:

· La primera es una verdad para ser aceptada: la vida es sufrimiento.
· La segunda es una verdad para ser comprendida: hay una causa del sufrimiento.
· La tercera es una verdad para ser creída: es posible erradicar la causa del sufrimiento.
· La cuarta es una verdad para ser practicada: Existen ocho caminos que erradican la causa del sufrimiento y conducen a la liberación.

Este es el “Discurso de Benarés”, mejor conocido como “Las cuatro nobles verdades”.

Luego de explicar las Cuatro Verdades, el Buda pasó a explicar los ocho caminos de la liberación:

· Los caminos de la sabiduría:

1. Correcta Visión o Entendimiento
2. Correcto Pensamiento o Motivación
· Los caminos de la conducta ética:
3. Correcta Palabra
4. Correcta Acción
5. Correcto Modo de Subsistencia
· Los caminos de la disciplina mental:
6. Correcto Esfuerzo
7. Correcta Atención
8. Correcta Concentración

El budismo enseña a sus seguidores a que vean el mundo tal como es, no de la forma como les gustaría que fuese. Y reconoce también que el mundo es distinto para cada quien.

Debe señalarse que, debido a estos aspectos particulares (y especialmente a su no-relación con un dios), el budismo ha sido constantemente incomprendido por occidente. Édouard Schuré (1841-1929) señala en su obra “Los grandes iniciados” que: “el budismo, social y artísticamente, no ha creado nada fecundo”. “Donde se instala en bloque, engendra la pasividad, la indiferencia y el descorazonamiento. Los pueblos budistas han permanecido en estado de estancamiento”, a diferencia de los pueblos arios de religiones monoteístas donde “no será ya la rueda fatal de Buda sino una entusiasta ascensión hacia la luz (…), el iniciado ario (…) sabe que la victoria es para los valerosos y los creyentes (en Dios)”.[27]

Lo cierto es que el budismo pasó por una etapa de estancamiento, aproximadamente de siete siglos en China y Japón y de mil años en el resto de oriente, debido a las constantes crisis políticas de Asia y a la expansión e imposición del cristianismo mediante invasiones coloniales por parte de las potencias europeas, las cuales hicieron colapsar las economías de los pueblos orientales (y, por ende, su cultura). Eso, descontando ataques frontales como la destrucción de la estatua de Buda en Afganistán, la más grande del mundo, por parte de los talibanes [28] o la destrucción de los templos tibetanos por parte de los chinos durante la invasión de la década de 1950.
V Budismo y masonería

Buda, más exactamente el Buda histórico, es reconocido por la Masonería como uno de los Iniciados junto con Jesucristo, Moisés y Mahoma, entre otros.

Los primeros intelectuales occidentales que tuvieron contacto con el budismo fueron los jesuitas, quienes en el siglo XVII tuvieron acceso a las versiones en chino de los textos canónicos.

Las relaciones comerciales entre occidente y oriente llevaron a que muchos intelectuales empezaran a estudiar el budismo, pero realizaron un primer acercamiento “como se observa a un enemigo, empeñados en probar la superioridad del cristianismo”.[29] El budismo quedó relegado a la categoría de “alba”, previa a la “plena luz del día” que es el acercamiento religioso occidental a Dios.

Sin embargo, con el tiempo el budismo pasa a ser visto no como una religión menor sino como un sistema completamente distinto, y a ser estudiado ya no por oposición ni comparación sino analizado según su propia lógica.

Es así que rusos, americanos e ingleses proclamaron su admiración por la ancestral sabiduría del oriente. Helena Blavatsky y el coronel Henry Olcott, cofundadores de la Sociedad Teosófica, visitaron en 1880 Ceilán (Sri Lanka), interesándose por el sistema ético del budismo Mahāyāna, el cual sin embargo fue entendido por ellos como algo esotérico.

Al respecto, A. P. Sinnett publicó el libro “Budismo esotérico”, en donde se entendía como tal toda clase de ideas misteriosas y de religiones y doctrinas orientales.

Es en occidente que el budismo se encuentra frente a frente con otras filosofías y tradiciones, y donde empiezan a evidenciarse sus coincidencias. Por ejemplo, la ley de causa y efecto budista (que sobrepasó a la objetivación científica materialista de la realidad, generando la reconsideración de la idea aristotélica de causalidad)[30] encontró un correlato en uno de los siete principios de la filosofía hermética, donde:

“Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa, todo sucede de acuerdo a la ley; causalidad no es sino un nombre para la ley no reconocida. Hay muchos planos de causación, pero nada se escapa de la ley.”[31]

En realidad, los siete principios expuestos por la filosofía hermética (mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto, y género) calzan perfectamente en la difícil descripción del Dharma.

Probablemente el acercamiento actual de la masonería al budismo sea uno de los más sinceros y objetivos de los que se tenga conocimiento. Le hace un lugar entre los Iniciados y reconoce las diferencias contextuales de la época en que vivó Buda antes de aventurarse a analizarlo.

Sin embargo, en líneas generales, podría pensarse que el budismo, al no mencionar implícitamente la existencia de un dios, podría estar en desacuerdo con la práctica de la masonería, cuyo único requisito es la creencia en un Dios, denominado G:.A:.D:.U:., creador del cosmos y de todo lo que hay en él:

“Él es uno, Él existe por sí mismo, Él es a quien todas las criaturas deben su existencia, Él es invisible a los ojos de la naturaleza. Nada sin él se hace, Él ve y comprende todas las cosas y a Él es a quien elevamos nuestros votos y dirigimos nuestros ruegos.”[32]

La idea budista del Dharma como la Ley Absoluta, el origen y el orden de todas las cosas y, lo que es más, la manifestación de las mismas (y a la vez la manifestación de su vacuidad), es casi idéntica a la idea antes expuesta.

“Contempla el Dharma que es lo Vacío (la interdependencia y la incesante mutabilidad de la existencia) y de lo amorfo. Así podrás eliminar para siempre todos los obstáculos kármicos.”[33]

No olvidemos que el Dharma es tanto la Ley como las enseñanzas que dejó Buda; es decir, es el camino y la meta.

Pero más allá de las similitudes o diferencias queda claro que, al no ser religiones, la masonería y el budismo no son incompatibles entre sí.

Usualmente, una persona de cultura occidental, creyente en una religión monoteísta e interesada en la práctica del budismo, pregunta si este es una religión y si se debe renunciar al propio credo para practicar las enseñanzas del Buda. ¿Puede un católico practicar el budismo? A la luz de todo lo expuesto en este trabajo queda claro que, en ese sentido, no existe ningún problema, puesto que el budismo no rechaza nada ni pide requisito alguno.

La masonería, por su parte, solo pide creer en el un Dios, al margen de la concepción que se tenga de él. El budismo solo pide como requisito contemplar el Vacío del Dharma; por lo tanto, pide creer en él.

Finalmente, podría decirse que el espíritu de búsqueda permanente de la verdad en la Masonería tiene un interesante correlato en las palabras del propio Buda: “Acepten mis palabras solo y después de haberlas comprobado vosotros mismos; no las acepten simplemente por la veneración que me profesan. No me veneren, solo busquen la verdad”.[34]

BREVE CRONOLOGÍA DEL BUDISMO

Ø 560-480 a.C: Vida de Siddharta Gautama: el Buda histórico.

Ø 480 a.C: Primer Concilio. Se redacta el Canon Pali.
Ø 380 a.C: Segundo Concilio. Secesión de los futuros partidarios del Mahāyāna.
Ø 274-236 a.C: Reinado del emperador Asoka que unifica la India y la convierte al Budismo.
Ø 246 a.C: Tercer Concilio (solo Theravāda, debido al cisma con el Mahāyāna). Se inicia el movimiento misional. Mehinda, hijo de Asoka, lleva el Budismo a Ceilán.
Ø 67-217 d.C: El Budismo entra en China.
Ø 150: Época del gran filósofo Mahāyāna: “Nagarjuna”.
Ø 372: El Budismo entra en Corea.
Ø 430: Empieza a funcionar la más famosa de las antiguas universidades budistas en la India, “Nalanda”.
Ø 400-500: El Budismo entra en Birmania, Camboya, Vietnam e Indonesia.
Ø 520: Ch’an (en japonés: “Zen”). Se funda esta escuela por Bodhidarma en China.
Ø 522: El Budismo entra en Japón.
Ø 639: Entrada en el Tíbet.
Ø 600-700: Entrada en Tailandia.
Ø 700-888: Se consolida en Nepal, Bhután y Sikkim.
Ø 1038-1122: Época de “Milarepa”, poeta, asceta y santo tibetano.
Ø 1191: Escuela de Zen, Rinzai, en Japón.
Ø 1225: Escuela de Zen, Soto, en Japón. Fundador: “Dogen”.
Ø 1222-1282: Vida de Nichirén, uno de los más importantes monjes budistas japoneses, reconocido por muchas escuelas posteriores como el Buda histórico.
Ø 1261: El Budismo entra en Mongolia y Siberia.
Ø 1300: Se establece en Laos.
Ø 1409: Reforma del budismo en Tíbet. Aparece la figura del Dalai Lama, como jefe de la escuela Gelupa y del país.
Ø 1832-1900: F. Max Müller introduce el Budismo en Occidente. Editor de “Sacred Books of The East”.
Ø 1842-1922: T.W.Rhys Davids: traductor del Canon Pali al inglés y fundador de la Pali Text Society (1881).
Ø 1862: 1ª Traducción del Dhammapada a un idioma occidental (el alemán).
Ø 1868-1871: Quinto Concilio en Mandaly (Theravāda). Birmania.
Ø 1893: Parlamento de las Religiones en Chicago. Importante presencia budista.
Ø 1899: Gordon Douglas: 1º monje occidental ordenado en Birmania.
Ø 1906: En Alemania se celebra el 1º Congreso Budista de Europa.
Ø 1927: Se funda el Reiyukai en Japón (budismo laico Mahāyāna).
Ø 1930: Se funda Soka Gakkai en Japón (budismo laico Mahāyāna).
Ø 1950: China ocupa militarmente el Tíbet.
Ø 1956: Conmemoración de los 2,500 años de Budismo. B. R.Ambedkar, padre de la Constitución india, abraza públicamente el Budismo junto a 500,000 de sus seguidores “intocables” de Nagpur.
Ø 1959: El Dalai Lama, junto con 100,000 adeptos, se exilia en la India a causa de la represión china.
Ø 1966: Se cierran todos los centros budistas de China debido a la “Revolución Cultural”.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

A doutrina de Buda. Bukkyô Dendô Kyôkai, Sociedade para a divulgação do Budismo. São Paulo, 1998.

Conze, Edward: Breve historia del budismo. Alianza Editorial S.A. Madrid, 1983.
Conze, Edward: El Budismo, su esencia y su desarrollo. Fondo de Cultura Económica. Breviarios. México D.F. 1978.
Desarrollo del budismo laico en Japón. Reiyukai de México. México D.F., 1990.
Montgomery, Horace B. El Ojo del Sutra. Reiyukai. Madrid, 1980.
Robert, Jean-Nöel: “El budismo, historia y fundamentos”. En El hecho religioso. Enciclopedia de las grandes religiones. Alianza Editorial S.A. Madrid, 1995.
El Sutra Azul. Centro Reiyukai del Paraguay. Asunción, 1988.
El Sutra del Loto de la Verdadera Doctrina: Saddharmapundarikasutra. Traducción al español del texto original en sánscrito por Fernando Tola y Carmen Dragonetti. El
Colegio de México / Asociación Latinoamericana de Budistas. México DF., 1999.
Ferrero, Onorio. El Tao Te Ching de Lao Tzu. Ediciones Ignacio Prado Pastor. Lima, 1972.
Lameiro, Máximo. “Budismo y causalidad. La causalidad en el budismo y en la filosofía oriental”. Revista Casi Nada, año 1999.
Liturgia del Grado de Aprendiz del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Autorizada por la Gran Logia del Perú. Lima, 2004.
Saddhatissa, H. Introducción al budismo. Alianza Editorial, S. A. Madrid, 1979.
Salinas, Carlos. “El Buda histórico. Algunos hechos significativos en la historia del budismo”. En http://solotxt.brinkster.net/opinatio/buda.htm.
Śāntarakṣita, Ganganatha Jha, and Kamalaśīla. The Tattvasaṅgraha of Shāntarakṣita: with the commentary of Kamalashīla. Delhi: Motilal Banarsidass, 1986.
Schuré, Édouard. Los grandes Iniciados. Ediciones Lidium. Buenos Aires, 1980.
Sinnett, A. P. Esoteric Buddhism. Chapman and Hall Ltd. London, 1885. (Versión on line en http://www.theosophical.ca/EsotericBuddhism.htm).
The Lotus Sutra. The White Lotus of Marvelous Law. Traducción de la versión en chino de Kumārajīva al inglés por Tsugunari Kubo y Ákira Yuyama. Bukkyô Dendô Kyôkai / The Reiyukai. Tokio, 1991.
Tres Iniciados. El Kybalión. Editorial América S. A. Madrid, 1995.
[1] Siddharta, “Realizado hasta el extremo”. Jean-Nöel Robert, “El budismo, historia y fundamentos”. En El hecho religioso, página 430.
[2] Saddhatissa, H. Introducción al budismo. Página 14.
[3] A doutrina de Buda. Bukkyô Dendô Kyôkai. Página 2.
[4] Jean-Nöel Robert, “El budismo, historia y fundamentos”. En El hecho religioso, página 432.
[5] Jean-Nöel Robert, op. cit.
[6] Rahula, que significa “el encadenado” o simplemente “la cadena”, fue el único hijo varón de Siddharta Gautama. Habría nacido en el preciso instante en que el Buda histórico se retiró a meditar. La historia hace énfasis en el abandono de su familia debido a que este gesto, que para los occidentales sería una cobardía o una irresponsabilidad, para los orientales de aquella época significaba un profundo ejercicio de desapego.
[7] A diferencia del carácter mesiánico y exclusivista de otras religiones de Europa y Asia, Shakamuni Buda no es un individuo único sino un personaje con la responsabilidad de llevar sus enseñanzas a los hombres y mujeres de su época, tal y como otros Budas lo hicieron (y lo harán) en otras épocas. El “Sutra de la Flor de Loto del Maravilloso Dharma” habla de innumerables Budas presentes en innumerables épocas y en innumerables universos, mientras que otros textos canónicos señalan que Shakamuni es el Buda número 28 y el último en aparecer hasta la fecha.
[8] Mara, cuyo nombre significa “muerte”, es el príncipe de este mundo y el dios que gobierna el ciclo infinito de muertes y renacimientos.
[9] Muchos confunden la ley del karma con la ley de la causa y efecto. Sin detenerse en análisis filosóficos, el karma, a diferencia de la ley de causa y efecto, puede ser creado de la nada y eliminado.
[10] Shakamuni significa “El sabio de la tribu Shakya”. Shakamuni y Siddharta Gautama, entre otros, son algunos de los nombres con los que se conoce al Buda histórico.
[11] Según muchos textos canónicos budistas, el siguiente Buda será Miroku, el Boddhisatva Maitreya, uno de los principales discípulos de Buda (el 29º de la tradición Theravada).
[12] The Lotus Sutra. The White Lotus of Marvelous Law. Bukkyô Dendô Kyôkai / The Reiyukai. Tokio, 1991. Páginas 186, 187 y 188 (traducción libre).
[13] Conze, Edward. Breve historia del budismo. Página 14.
[14] “Aquí está la razón por la que los budistas aceptan la doctrina de la trasmigración (de las almas). Esta no es la creencia de que yo algún día seré ‘reencarnado’ en un caballo o en un cerdo. Más bien significa que la Vida Universal asume miríadas de formas y que lo que son estas formas será determinado por una profunda fuerza interior”. (Horace B. Montgomery Jr. El Ojo del Sutra. Página 17)
[15] Uno de los libros canónicos del budismo, “El Sutra de la Flor de Loto del Maravilloso Dharma”, dedica un extenso capítulo (el segundo) a los “hábiles medios”, en el cual se explica cómo el Buda adapta sus enseñanzas según la capacidad de las personas que lo escuchan. Por eso recurría a las historias, equivalentes a las parábolas de Jesús, de las que cada seguidor debía sacar su propia conclusión según su propia experiencia de vida.
[16] El Buda histórico falleció a la edad de 80 años debido a una disentería, por comer carne de cerdo (Jean-Nöel Robert, “El budismo, historia y fundamentos”). Se sabe que su agonía fue penosa y prolongada, y que a pesar de la enfermedad continuó impartiendo las enseñanzas a sus discípulos (A doutrina de Buda. Bukkyô Dendô Kyôkai).
[17] Horace B. Montgomery Jr. El Ojo del Sutra.
[18] A doutrina de Buda. Bukkyô Dendô Kyôkai.
[19] Horace B. Montgomery Jr. Op. cit.
[20] El “Sutra de la Flor de Loto del Maravilloso Dharma” explica que las doctrinas son medios discretos para encaminar a las personas en la dirección correcta, son los “medios hábiles”, y sin embargo estas son a la Verdad lo que el reflejo de la luna sobre el agua es a la luna en sí.
[21] Un dharani es una palabra o una oración que contiene a su vez aquello que estas representan. La palabra “agua” no es el agua en sí, uno no puede lavarse las manos repitiendo constantemente la palabra “agua”. Sin embargo, el imposible de que una palabra contenga el símbolo y aquello que simboliza es posible según ciertas filosofías y religiones orientales. Buda, ante el temor de que sus seguidores utilizaran su nombre como un dharani, adoptó un nombre o término impersonal: “Tathagata”, que significa “el que ha llegado a ser así”, dejando claro que sus enseñanzas no eran sobre sí mismo ni sobre un Dios en particular. Horace B. Montgomery Jr. Op. cit.
[22] Dijo Nichirén, un famoso monje budista que vivió en Japón en el siglo XII, que quien entona el “Namu Myô Hô Rengue Kyô” es un Buda, porque su cuerpo se transforma en ese momento en el cuerpo del Dharma, su mente en la recompensa del Buda y su comportamiento en la manifestación del Buda.
[23] Theravāda o Hinayana, “el pequeño vehículo”, cuyo ideal era el monje asceta que medita en un monasterio alejado de la vida común, fue la primera corriente que surgió casi inmediatamente después de la muerte de Shakamuni Buda. El Mahāyāna o “Gran Vehículo” es una especie de revisionismo que cuestiona la idea de “la iluminación para uno mismo” y hace hincapié en la transmisión de las enseñanzas, dando pie a la idea de que el budismo no puede practicarse a solas sino en contacto con los demás y viviendo una vida normal (respaldándose para esto en la ley de causa-efecto). Es la más extendida de todas las corrientes del budismo y también la que alberga a una mayor cantidad de diferencias filosóficas. Finalmente, el tantrismo es una escuela del hinduismo que influenció al budismo muchos años después. De las tres corrientes, el tantrismo es considerada como la más alejada de las ideas originales del Buda y solo es popular en occidente, siendo una corriente muy menor en China, Japón, la India y Ceilán.
[24] Más allá de tener presente los dos grandes movimientos del budismo (Theravāda y Mahāyāna) y de mencionarse al tantrismo, no existe una manera consensuada de agrupar los diversos enfoques teóricos y prácticos del budismo debido a la falta de un orden jerárquico y de una doctrina. Es por eso que otras corrientes muy populares, como el budismo Zen, difícilmente podrían encajar en algunas de las corrientes mencionadas.
[25] Para el budismo, “fijar los ojos de la gente en el cielo es meramente distraerla de los problemas más urgentes aquí y ahora mismo”.
[26] Para el budismo no existen las doctrinas ni los dones; por lo tanto, tampoco existe la liberación ni la Iluminación y solo vemos manifestaciones de estos fenómenos. Y solamente un Buda, al alcanzar la Iluminación, puede entender esta paradoja.
[27] Schuré. Édouard. Los grandes Iniciados.
[28] El 9de marzo de 2001, la milicia afgana dinamitó la cabeza de la gigantesca estatua de un Buda de 55 metros, tallada en una montaña de la provincia de Bamiyán hace 1,500 años. El atentado se perpetró con misiles antiaéreos, tanques y dinamita. El gobierno talibán dijo que no era un ataque al budismo sino una defensa de las leyes del Islam, que prohíben la adoración de estatuas o ídolos.
[29] Conze, Edward: El Budismo, su esencia y su desarrollo. Página 292.
[30] Aristóteles decía que toda causa y todo efecto contenían en sí mismos todas las demás posibles causas y efectos, tal como una semilla contiene a la posible planta. Lameiro, Máximo. “Budismo y causalidad. La causalidad en el budismo y en la filosofía oriental”. Revista Casi Nada, año 1999.
[31] Tres Iniciados. El Kybalión. Página 99.
[32] Liturgia del Grado de Aprendiz del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Autorizada por la Gran Logia del Perú. Lima, 2004.
[33] El Sutra Azul. Centro Reiyukai del Paraguay. Página 6.
[34] Santaraksita, Tattvasangraha Santarakshita, uno de los libros más importantes del budismo tibetano, escrito en el siglo VIII.

 

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