La ciencia y el mito del Huevo cósmico

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EINSTEIN el famoso autor de la teoría de la relatividad, a principios de este siglo XX concibió en su mente genial un universo curvo, finito, cerrado como un huevo.

Tomado de https://santuariodelalba.wordpress.com

El huevo cósmico es así también un concepto cosmológico desarrollado en los años 1930 y explorado por los teóricos durante las dos décadas siguientes. Entre 1927 y 1930, el padre jesuita belga Georges Lemaître propuso, sobre la base de la recesión de las nebulosas espirales, que el Universo se inició con la explosión de un átomo primigenio, lo que más tarde se denominó “Big Bang”. La idea viene de la aparente necesidad de reconciliar las observaciones de Edwin Hubble de un universo en expansión (también predicho por las ecuaciones de la relatividad general de Einstein), con la noción de que el universo debiera ser eternamente viejo. Así esta teoría afirma que un átomo, también llamado “huevo cósmico”, comenzó a absorber el hidrógeno, helio y distintos gases; no soportó la cantidad de materia, y a causa de esto explotó con gran fuerza creando un caos de los fragmentos y así se dio el origen del universo.

La teoría científica del Big Bang o teoría de la gran explosión sostiene que el universo se creo por una gran explosión a partir de un estado de masa concentrada en un punto pequeño de alta temperatura, llamada Huevo Cósmico. Esta teoría afirma que hace muchos miles de millones de años toda la masa del universo estaba comprimida en un volumen unas treinta veces el tamaño de nuestro sol, y desde este estado se expandió hasta su estado actual.

Otra teoría relacionada también afirma que la gravedad está ralentizando gradualmente la expansión cósmica, y que en algún momento del futuro el universo volverá a contraerse hasta formar una nueva singularidad espaciotemporal (equivalente a un nuevo huevo cósmico) (proceso conocido como el Big Crunch). Entonces el universo “rebotará” a otra fase de expansión, y el proceso se repetirá indefinidamente; teoría conocida como teoría del Universo oscilante. En un sentido similar, el físico cuántico A. S. Eddington escribía en 1928 “El espacio no tiene límites porque su forma se cierra sobre sí misma, no por su gran extensión. ‘Aquello que es’ es un cascarón que flota en la infinitud de ‘aquello que no es’.”

Existe un gran número de interpretaciones sobre la teoría del Big Bang que son  especulativas o extra-científicas. Tal es el caso de aquellas personas que creen que la teoría del Big Bang es mentira porque no aceptan la idea de una “creación” que no sea “divina”.

Algún tiempo antes del nacimiento de estas teorías en la ciencia occidental , Paiore, un gran jefe de la isla polinesia de Anaa, hizo, a mediados del siglo XIX, un dibujo del principio de la creación.
El primer detalle de esta ilustración era un pequeño círculo que contenía dos elementos, Te Tumu, “Fundamento” (un macho) y Te Papa “Roca Estrato” (una hembra).

“El Universo —dijo Paiore— era un huevo, que contenía a Te Tumu y a Te Papa. Finalmente estalló y produjo tres capas superpuestas, la de abajo sostenía a las dos de arriba. En la capa más baja permanecieron Te Tumu y Te Papa, quienes crearon a los hombres, a los animales y a las plantas. El cascarón del huevo cósmico es el marco del mundo en el espacio, mientras que el fértil poder seminal interior tipifica el dinamismo inagotable de la vida de la naturaleza.

Joseph Campbell dice que el primer efecto de las emanaciones cosmogónicas es el de limitar el escenario del mundo en el espacio; el segundo es la producción de vida dentro de ese marco. No es raro que el huevo cósmico se rompa para descubrir, ensanchándose desde adentro, una pavorosa figura en forma humana. Ésta es la personificación antropomórfica de la fuerza de generación. “El Poderoso Ser Vivo, como se le llama en la cábala: “El Poderoso Ta’aroa cuya maldición fue la muerte, es el creador del mundo.” explica Joseph Campbell,  en “El héroe de las mil caras” (p.p. 248-252)

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Pintura al óleo “Niño geopolítico observando nacimiento del hombre nuevo” (1943) de Salvador Dali –

” El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. Quien quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas. “

Estas frases de Hermann Hesse, en su novela  “Demian”, son posiblemente la referencia moderna por la que más gente se ha interesado por este dios o ser de la mitología antigua. En la figura de Abraxas confluye todo; el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la sabiduría y la ignorancia, el amigo y el traidor. Por lo tanto, Abraxas es Dios y Demonio al mismo tiempo. Dejemos Abraxas, el antiguo dios,  para otra ocasión.

FUENTES:

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